jueves, 23 de mayo de 2013

Una gota en el océano



Al fin.

Al fin lo entiendo.

Pensé que estaba solo, pero no es así. No es exacto. Se explica mejor en inglés: "I'm not lonely, I'm alone". No estoy solo, "estoy" solitario. Ahora mismo no puedo decir que esté solo pese a que una parte de mi, una de las tres ramas del triskel, quiera hacerme sentir así. No, no es cierto. No estoy solo, hay muchas personas (que no gente) a mi alrededor, personas que comprenden, que aprenden, que sienten, que hablan. Personas que escuchan, que quieren, que ayudan. No estoy solo, tan solo estoy solitario. Pero ¿sabéis?, no me preocupa.

Ahora mismo soy como una gota en un cristal. Avanzo, poco a poco, deslizándome por mi vida sin prisas. Choco con las gotas que hay cerca de mí, comparto algo de mí con ellas y sigo mi camino a mi ritmo. ¿Qué me falta? Otra gota, una sola gota que se una a mí y ambos recorramos el mismo camino. Una gota, mi gota gemela en medio de este inmenso océano. Una gota que es el complemento perfecto, junto a la cual el camino hasta la base de la ventana será mucho más llevadero. Una sola gota, que no sé dónde está ni ella sabe dónde estoy yo. No sabemos cómo es, pero sabemos que existe, que llegará el momento en que nuestras trayectorias, hasta ahora paralelas, dejarán de serlo para tomar un único camino. COnvergeremos, nos uniremos, seremos uno solo y más fuerte que nunca.

Una gota, una sola gota en el vasto océano de mi historia. Una gota en un cristal eterno. ¿La encontraré? ¿Me encontrará? ¿Nos encontraremos? No podemos buscar en toda la inmensidad del mar. No podemos. No debemos.

Dos gotas en el mar, dos gotas sobre un cristal.

No sabemos dónde ni cómo, pero nos cruzaremos.

Dos gotas en el océano, que serán una.

No sabemos dónde ni cómo.