Un sabio dijo en una ocasión que
uno no valora lo que tiene hasta que lo pierde. Es uno de los tópicos más
empleados en la historia, lo sé. Y yo huyo de los tópicos siempre que puedo,
pero es imposible hacerlo cuando se materializa.
Y mis nuevos e inexistentes
lectores dirán “Caramba, una batallita”. Y mis nietos, igualmente inexistentes,
dirán “¡Sí, yayo, cuéntanos otro cuento! ¡Preferimos el de la caída en la
alberca!”. Si es que conocen el significado y concepto de “alberca”, que a este
paso lo dudo. Y mis antiguos y perseverantes, a la par que atractivos,
bienamados y, espero, existentes lectores, dirán “Mierda, otra vez a las
andadas”. Y todos ellos habrán acertado.
Uno no se cansa de meter la pata.
Bueno, realmente sí que me canso porque no mola nada, pero parece ser que meter
la pata no se cansa de mí, y eso mola menos aún. Una vez más, el profesional en
metepatosidad que os escribe lo consiguió hace poco. Por no saber lo
que tenía. Por no haber sabido corresponder lo que estaba en mis manos, sin
quererlo huí de su corazón.
Y aquí, meto el giro argumental inesperado.
¿He perdido?
Yo diría que no. ¿Por qué? Porque
hoy, hoy me río de todo. Hoy, por sorpresa, solo traigo a mi memoria buenos recuerdos,
buenos momentos, y sonrío por todo. He dejado escapar un pequeño sueño, sí,
pero no lo lamento. Adiós. Sé feliz y disfruta de tu vida. No lo harás tanto como conmigo, eso
siempre lo tendré presente. Y a lo mejor es mentira, pero quiero y voy a pensar
que no. Que la vida a mi lado es maravillosa, que nadie va a gozar tanto de su
existencia como quien está conmigo. ¿Soy idiota? Pues sí, seguro. Y además no
poco, que me conozco. Pero pocos pueden decir que son completamente
felices. Y yo, con mi idiotez (o semi-idiotez, que tampoco es cosa de ponerse a
parir tan gratuitamente, oye…), puedo asegurarlo. Yo soy feliz, sin duda.
Y ahora, más que nunca.
Y ahora, vuelvo a soñar.
Y ahora, me siento más vivo.
Y ahora, soy mucho más fuerte.
Y ahora, vuelvo a ser el lobo, el
lobo inmortal, inmune, indomable, invencible.


Quien no es feliz es porque no quiere o no se ha conocido del todo a sí mismo como para saber qué es lo que le satisface. La felicidad es un aprendizaje constante que va evolucionando cada día, cada minuto.
ResponderEliminarEs cierto que es muy complicado de mantener constantemente esa felicidad, porque para ello necesitas ser superdotado en ti mismo pero, si te das tiempo y tienes paciencia, lo conseguirás poco a poco. Adaptándote (que no conformándote) a lo que te rodea.
Éste tema siempre me trae a la mente una canción que, personalmente, también define muy bien mi método de vida y, siempre que tengo ocasión, la comparto con aquellos que son muy felices o, por el contrario, están en el proceso de encontrar esa felicidad.
Espero que la disfrutes. Quizás no es tu estilo, pero eso es lo que menos me importa ;).
http://youtu.be/Ci5j9yQ-528
Un saludo muy fuerte.