Una persona muy sabia me dijo hace años algo que llevo como bandera desde hace ya más de un lustro (gracias, mamá): "Si tú no te quieres si no te gustas, ¿quién lo va a hacer?"
Que sí, que todos hemos vivido eso de que nuestra madre nos diga "mi niño es el más guapo del mundo". Y ahora ya tenemos una edad en la que nos reímos y no damos crédito a esas palabras.
Y yo digo... ¿y por qué no? Cojones, poca gente ahí fuera va a decírtelo, ¡créetelo! Mírate al espejo y gústate. Ser un poco narcisista es sano, de verdad. Además, en esta preciosa sociedad que rinde tamaño culto al cuerpo en la que existen unos modelos predeterminados, unos estándares que cumplir para ser el prototipo perfecto puede ser fácil deprimirse si no se tiene una mentalidad fuerte.
Y vuelvo a decir yo... ¿y si en vez de entrenar los abdominales hacemos lo propio con los autoestimales?
¡Que el cuerpo caduca, joder!

Algo así como quererte sin importar que otros no te quieran, y si te quieren ya que da! Saludos.
ResponderEliminarVoy un paso más allá: es quererte incondicionalmente. Más allá de otras personas, en esta entrada hablo de uno mismo, de lo importante que es estar a gusto con lo que se es. No entro aquí en que otras personas te quieran más o menos.
ResponderEliminar¡Un saludo!